
ALICE, la chica de la mirada de miel, tenía la habitación llena de muñecas. No podía vivir sin ellas. A pesar de todo me prefería a mí. Las muñecas de porcelana no tienen corazón y no calman sus caídas con besos de anís y abrazos dulces de chocolate.
1 comentario:
Sabes? A mí me encantan los abrazos de chocolate :)
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